Veo a Aeon como una probadita de cielo, como una probadita de esa vida tranquila que tanto anhelo, esa vida contemplativa, pensar con total libertad... jugando y dejándome maravillar por cada descubrimiento, saboreando y degustando cada pensamiento lentamente tal vez una y otra vez.
Cabe decir que el invertir la vida en la lucha puede ser enajenante, sobre todo por que (al menos en mi parecer) no es la lucha en sí lo que se busca, ESTO es por lo que lucho, ese tipo de vida, y con pocas esperanzas de alcanzarlo de la manera en que yo quisiera nace este pequeño grupo que pretende ser como un oasis en el desierto para aquellos que nos sentimos abrumados en medio de la tormenta de arena de vez en cuando.
Otro punto importante es que a la hora de ser, a la hora de externar sus posturas afirmando un camino y actuando en consecuencia y de manera coherente a este, se corre el riesgo de sentirse derrepente con una visión muy particular y fragmentaria de la realidad, necesitandose de mucha fé en la dirección tomada en el inicio, ya que el pretender evaluar nuestra pocisión y dirección en medio del camino seguramente producirá frutos de bases muy poco confiables, de posturas parciales, y si el examen de conciencia es en movimiento pues aun menor será la compresión del estado en el que uno se encuentra debido a la reflexión apresurada y precipitada.
Además por la forma en que el monstruo expande sus tentaculos por la mete de las personas, es vital crear instituciones que rescate este tipo de valores que se ven cada dia más amenazados.
Ahora lo que ocurra en la vida de Aeon será resultado de la subjetividad de los participantes y de los temas que estos consideren prioritarios, tratandose de llevar con la adecuada objetividad.
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